Por Iliana Rendón Arias*
“El público, incluso, las personas cultas han perdido la capacidad de distinguir entre lo genuino y lo fingido. Es un defecto que tiene varias causas; en primer lugar, la orientación puramente cerebral de la mayoría. Atienden sólo a palabras y conceptos intelectualmente, sin aplicar <sexto sentido> para probar la autenticidad del autor […] El fraude y el engaño no son nuevos: han existido siempre.”
Erich Fromm
Oscurantismo, depresión colectiva, desesperanza… Es lo que he percibido tras las elecciones del pasado primero de julio. Y debo decir que me identifico con cada plática, con cada análisis, con cada ciudadano que se siente indignado por la serie de irregularidades que minaron el proceso electoral, lo que deja ver que hemos retrocedido y que han sido en vano los esfuerzos para la consolidación democrática: no se puede afirmar que hay democracia cuando uno de sus indicadores esenciales no está cimentado: elecciones libres.
Una y otra vez he repasado la serie de hechos que le dieron el “triunfo” al candidato que siempre había sido el “puntero”, según lo aseguraban las principales televisoras y diarios de circulación nacional de clara línea editorial. Y cada vez que lo analizo me convenzo más que las pasadas elecciones sólo fueron un claro acto legitimador para la imposición, para disfrazar las triquiñuelas de la oligarquía que está detrás de toda esta maraña: y es cuando aparece el sentimiento de la cosificación ciudadana, de haber sido utilizada, de saber a la ciudadanía como una cosa, como medio para lograr un fin.
El punto nodal no es defender o atacar a un candidato en particular, sino el desagrado porque no se respetó la voluntad de la mayoría a pesar de tener un Instituto Electoral que debiera garantizar este derecho básico en una democracia; Instituto que nos cuesta mucho, económica y políticamente, mismo que no realiza debidamente su trabajo encomendado.
Fue irrisorio que el domingo con el 0.5 por ciento de actas computadas, Televisa, la principal televisora en México y demás medios de comunicación vitorearan el triunfo de Peña Nieto. Fue descarada su vieja estrategia de guerra para manipular psicológicamente a las masas: disfrazar a la mentira de verdad, imprimir a la fuerza en la psique ciudadana la imagen del “ganador mediante elecciones limpias”, violencia simbólica ejercida por los comunicadores que debieran informar, esos mismos comunicadores que persuaden, que venden, que prostituyen su conciencia, que le han hecho un daño irreversible al país con su actuar. Ya no hay vuelta atrás.
Pero, hablemos más acerca de la estrategia antes mencionada. Repetir mil veces una mentira para convertirla en verdad, estrategia propagandística para la manipulación de masas utilizada en la Alemania Nazi y creada por Joseph Goebbels, se vale de la frustración del colectivo para imponer la salida más conveniente y lograr así la identificación de las masas con la estrategia diseñada: una sociedad hipnotizada, manipulable, vulnerable. Esa misma estrategia ha sido aplicada desde el pasado primero de julio a la sociedad mexicana. No, corrijo, desde que los poderes fácticos nos impusieron a Peña Nieto como “puntero”.
Para que esta estrategia fascista surta efecto, debe anclarse a las emociones colectivas: sembrar la duda y regarla con la desesperanza en virtud de que la única salida viable sea la impuesta.
Por ello esta afirmación e imágenes constantes en los principales noticieros de Peña Nieto como presidente legitimado por elecciones limpias mediante cifras oficiales, esta actitud de aceptación de los resultados por parte de líderes de opinión y del mismo presidente en turno, este menosprecio por las irregularidades en el proceso electoral, y la descalificación y señalamientos al que piense y se manifieste por lo contrario.
Y después del 1º de julio, qué. En nosotros está formar parte del engranaje de un sistema que tarde o temprano va a derrumbarse porque su cimiento es la mentira y la manipulación: sólo basta recordar con lo que sucedió con el régimen Nazi.
No hay que olvidar que en nosotros está el poder de decidir qué rumbo va a tomar nuestro país. Aunque todo parezca perdido, aunque la esperanza casi se haya esfumado, recordemos que esa apariencia forma parte de una estrategia diseñada para atarnos la psique y dejar de Ser. Mientras Seamos, mientras haya un lazo identitario fuerte, mientras no dudemos, mientras no exterminen nuestro Ser-creatividad-pensamiento-ideas-movimiento, seremos libres de las ataduras que pretenden imponernos y haremos que lo posible suceda.
Referencias
“Génesis e interpretaciones de fascismo. La psicología de masas de fascismo.” http://es.scribd.com/doc/25556281/Psicologia-de-Masas-del-Fascismo-Introduccion-I-y-II-ilustrado-Ed-Ampliada-Reich-Wilhelm
Fromm, Erich. Del tener al ser. Caminos y extravíos de la conciencia. México: Paidós Studio, 1992.
*Licenciada en Ciencia Política y Administración Urbana por la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Investigadora-Ensayista especializada en Transparencia del Poder Legislativo e Identidades Indígenas.
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Felicidades por este excelente artículo, con sencillez y con claridad sintetiza lo que estamos viviendo quienes deseamos que nuestro país tenga un verdadero cambio. Seguiremos resistiendo y luchando por tiempos mejores!!