Bandido alterno

Tozoonpolitikon

En semanas recientes se informó que en el estado de Puebla un grupo de personas extraían de ductos de Pemex gasolina y diésel para revenderlo. El hecho cobró relevancia porque puso a la luz pública lo ya se sabía desde hace tiempo: la ordeña de combustible y sus derivados a Pemex. Se sabe que aunque la gasolina y diésel son los que más se roban no son los únicos. Huachicoleros (como se les denominó a quienes sustraen dichos ductos) hay no sólo en Puebla sino en todo el país, además que también sustraen combustóleo, turbosina, petróleo crudo, asfalto, nafta, xileno o diésel marino, entre otros productos. Si bien es cierto, la gasolina y el diésel son los que más se sustraen, porque son los más fácil de revender, los otros productos no son menores. 

Marcur Olson, Premio Nobel de Economía en 1993, en su libro Poder y Prosperidad, señala que a través de la historia bandas de asaltantes saqueaban los pueblos por los que pasaban dejando en la indefensión a los pobladores. Una vez despojados, los bandidos se retiraban e iban a saquear otra comunidad. Frente a ello, los pueblos que eran saqueados sabían que si producían más iban a ser nuevamente despojados por lo que decidieron no producir y con ello ya no progresar. En esa circunstancia, las bandas de saqueadores decidieron establecerse en un lugar, incentivar la producción a cambio de ofrecer protección de otras bandas de bandidos. El costo por esa protección sería el cobro de impuestos sobre lo que el pueblo producía. 

En la percepción de Olson, esto es lo que da origen al surgimiento del Estado, es decir, la sustitución de asaltantes transitorios por un bandido estacionario que a cambio de extraer la producción de cierto lugar, cobra un impuesto que se traduce en protección para la localidad. Esta negociación es positiva porque la banda de asaltantes, que procura vivir a costa del pueblo de forma permanente, procura mantener el control de su área a fin de exprimirla cada vez más. Con ello logra su objetivo de saquear, mientras que los pobladores se sienten protegidos al saber que no van a ser presos de constantes saqueos de otros bandidos, aunque por ello tengan que pagar un impuesto. 

Para Olson cuando el bandido estacionario establece un sistema impositivo que anula la iniciativa de sus víctimas, ocurren 2 cosas: primero el pueblo deja de producir y luego, mediante la desobediencia civil procura romper las estructuras políticas que lo someten. Es como matar a la “gallina de los huevo de oro”.

La metáfora de Olson viene a cuento porque en México estamos viviendo esta última parte. El ejemplo citado de los huachicoleros ha puesto en jaque al bandido estacionario llamado Estado Mexicano. Para nadie es una novedad que los sustractores de combustible trabajan de manera coordinada con el crimen organizado, lo cual hace pensar que es una especie de bandido estacionario alterno al Estado. La ordeña a Pemex es un tema actualmente posicionado en medios pero no es nuevo, lleva al menos 20 años. Lo más grave es que si ya se tenía conocimiento de eso, por qué en estos momentos que cobra relevancia no existe una estrategia para controlarlo.

Se ha dicho que el Estado ha fallado en lo sustancial que es proveer seguridad a sus gobernados. Hoy en día vemos cómo en diversos sectores se presentan signos de ingobernabilidad. Asimismo, la protección en la extracción, conducción y distribución de ductos de Pemex es tarea que debe realizar el Estado. La ordeña de estos ductos ha provocado que la autoridad quede en entredicho. Desde luego que el fenómeno demuestra claramente la incapacidad de las autoridades para controlarlo. 

Por otro lado, los asesinatos de periodistas en varios estados del país (Miroslava Breach, corresponsal de La Jornada en Chihuahua; Javier Valdés, de Riodoce en Sinaloa, Salvador Adame en Michoacán, entre otros) reflejan la descomposición social. Varias cosas se están haciendo mal. 

Cabe recordar que en los tiempos del monopolio del PRI a la prensa se le controlaba ya sea con fajos de billetes (chayotes) o simplemente con retirarles toda la publicidad, pero no matándolos. Hoy día informar se ha vuelto una actividad que pone en peligro la vida. 

Ambos fenómenos (los huachicoleros y los asesinatos de periodistas) son el reflejo de una falta de aplicación de la ley. Estamos frente a un bandido estacionario alterno al Estado. Es por ello que las autoridades deben retomar su función primordial. No es que estemos en un estado fallido como algunos lo han expresado, pero sí hay focos rojos que preocupan, toda vez que no se atendieron a tiempo, y ahora que se pretende poner un control sobre ellos, las autoridades se dan cuenta que la problemática es más grande de lo que se suponía.