Autoridades sin poder detener las agresiones a periodistas en México

Foto: Mario Marlo/Somoselmedio.org
Tozoonpolitikon

La relación del gobierno con los medios de comunicación ha sido siempre de claroscuros. Desde el Siglo XIX la prensa ha sido un factor de crítica al gobierno en turno. Es de recordar que durante los últimos años del gobierno de Porfirio Díaz las críticas al presidente eran muy duras, a tal grado que algunos han señalado que fue una de las razones de la dimisión del dictador en 1911. De ahí la fama del periódico Regeneración, de los hermanos Flores Magón, con sus duras críticas al gobierno de Díaz.

Ya en el Siglo XX la relación de la prensa con el poder fue de control de éste sobre aquella, particularmente durante la época del dominio hegemónico del PRI. Es conocido que algunos presidentes literalmente entregaban fajos de billetes a columnistas, dueños de periódicos o líderes de opinión para que en la prensa se hablara bien del gobierno. Claro ejemplo fue lo sucedido en la Plaza de las tres Culturas la noche del dos de octubre de 1968 cuando la prensa calló lo la matanza orquestada por el gobierno contra los estudiantes. Tampoco se puede olvidar aquél golpe del entonces presidente Luis Echeverría a Excélsior que obligó a que Julio Sherer y todo su equipo se fueran de dicho periódico con lo cual dio vida Proceso.

Sin duda que el proceso democrático ha pasado por la prensa, particularmente la escrita, quien ha testimoniado el avance de la democracia a nivel estatal y federal. Paralelo a esto los medios han relatado el avance del crimen organizado desde sus orígenes hasta nuestros días.

Precisamente ello ha provocado que los medios de comunicación estén en la mira de la delincuencia. Desde las amenazas a Jesús Blancornelas en el Semanario Zeta en décadas pasadas hasta nuestros días hemos, visto cómo han sido asesinados varios periodistas por denunciar y exigir justicia.

Frente a ello, el 25 junio de 2012, se publicó en el DOF el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, el cual fue creado para ayudar a los periodistas en riesgo mediante acciones urgentes de protección, a fin de que de acuerdo con el nivel de riesgo de los comunicadores que soliciten apoyo se les puede asignar auxilio de inmediato.

Sin embargo, este Mecanismo no sirvió para nada pues la violencia contra los periodistas continuó a tal grado que fueron asesinados los comunicadores Cecilio Pineda en Guerrero; Ricardo Monlui en Veracruz; Miroslava Breach en Chihuahua; y Maximiliano Rodríguez en Baja California Sur. Fue por ello que el pasado 17 de mayo el Presidente Enrique Peña Nieto presentó modificaciones a dicho Mecanismo. Las reformas fueron:

- Fortalecer la estructura y el presupuesto asignado al Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas. Actualmente, 538 personas están bajo la protección de este Mecanismo. De ellas, 342 son personas defensoras de derechos humanos y 196 son periodistas".

- Establecer un Esquema Nacional de Coordinación con las Entidades Federativas y un Protocolo de Operación, cuyo objetivo será coordinar las acciones para hacer frente y reducir las situaciones de riesgo contra periodistas y defensores de derechos humanos.

- Fortalecer la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos Contra la Libertad de Expresión, a través de: a) establecer más personal y mejor capacitación a Ministerios Públicos, policías y peritos; b) establecer mecanismos de contacto y diálogo con la sociedad civil y el gremio periodístico, que impulsen la confianza y la colaboración; c) revisión e impulso permanente de las investigaciones en proceso, garantizando el derecho a la verdad, el acceso a la justicia y el combate a la impunidad, entre otras medidas.

De ahí a la fecha no ha habido ningún cambio. El gobierno sigue creyendo que con sólo implementar medidas desde el escritorio se va acabar con las agresiones. Simplemente con ello da una imagen de estar atacando el problema. Mera simulación. No cabe duda que este sexenio se puede identificar como el más distante de la prensa.