San Francisco Xochicuatla resistiendo a un modelo de desarrollo depredador

Foto: Noe Pineda
Habitantes y miembros del Concejo Supremo Indígena han presentado proyecto alterno

El pasado 18 de mayo, un grupo de habitantes y miembros del Concejo Supremo Indígena de San Francisco Xochicuautla presentaron ante los medios de comunicación el proyecto alternativo para reducir el daño ecológico y cultural de la Autopista Toluca – Naucalpan.

La propuesta que emana de la reflexión y la resistencia por más de 10 años de un grupo de pobladores y del Concejo, intenta ser una salida digna a 10 años de imposición, violencia y abuso de poder político por parte de al menos dos gobiernos estatales y dos gobiernos federales, sin contar la presión que le puede imponer una empresa como grupo HIGA a un negocio tan lucrativo como la autopista.

El proyecto carretero implementado por grupo HIGA y los gobiernos estatal y federal, es una construcción que atraviesa el Gran Bosque Otomí-Mexica. Particularmente el tramo comprendido entre el kilómetro 11.000 al 18.000 pasa por tierras de la comunidad de Xochicuautla. Sin embargo, se ven afectadas directamente grandes hectáreas de bosque y viviendas de los municipios de Toluca, Lerma, Huixquilucan y Naucalpan en el Estado de México. Con ello, además de Xochicuautla, se daña a otras comunidades otomíes como: San Lorenzo Huitzizilapan, Santa María Atarasquillo y Ayotuxco.

Foto: Noe Pineda

Según el portal de la Secretaría de Comunicaciones del estado, la inversión sería de 7 mil 200 millones de pesos para la construcción de los 39 kilómetros de la autopista. Según las autoridades estatales la carretera, será de propiedad estatal, “pero está concesionada (desde su construcción) a la empresa Autopistas de Vanguardia SA de CV, la cual obtendrá todas las ganancias que ésta genere, durante los 30 años que corran a partir de su puesta en funcionamiento.”

Las afectaciones, según sus pobladores no sólo son al medio ambiente, afecta sus sitios y rutas sagradas y de alimentación, como pueblos originales, nunca fueron consultados, violentando su derecho a la consulta, la cual no es mero tramite administrativo para informar a los pueblos sobre un proyecto, sino que “es un proceso de diálogo y negociación donde cada parte debe ejercer como actor con igualdad de dignidad y derechos en un marco de conocimiento y respeto a reglas preestablecidas por el Estado de Derecho”. Para Guillermo Padilla Rubiano y Nemesio J. Rodríguez Mitchell, autores del libro Consulta, territorios indios e información. Manual de uso múltiple, “México es una de las naciones más atrasadas en el tema, lo cual ha generado y genera diversos conflictos”.

De realizarse la construcción de la carretera, acabará con la ruta sagrada Ndañu-Donikjä, en donde se realizan ceremonias y fiestas religiosas ñhañjus,  entre estas destaca la ceremonia del Fuego Nuevo. Así como también se amputaría la ruta de senderos que conducen centro ceremonial Nacelagua. De manera que la construcción de esta autopista también acabaría con la producción simbólica, de una de las culturas indígenas más antiguas de México.

Foto: Noe Pineda

A lo largo de todos estos años, los pobladores que se oponen al despojo y la violación de sus derechos humanos han sufrido encarcelamiento, golpes de manos de la policía estatal, intimidación, violación a su libre transito, su libertad de expresión (se les han impuesto la presencia de policías en las asambleas ejidales),  el 11 de abril del 2016 ingresaron más de 600 policías, maquinaria de la empresa encabezados por Luis Enrique García como representantes del gobierno del estado, para destruir la vivienda de uno de los opositores al proyecto de autopista, hecho que hasta el día de hoy sigue impune, violentando el amparo con el cual ganaron la suspensión de la construcción, ya que el Juez Quinto de Distrito en materia de Amparo y Juicios Federales en el Estado de México, concedió la suspensión definitiva del proyecto de construcción de la autopista de cuota Toluca-Naucalpan los pasados 11 y 18 de febrero de 2016. Con todo, al día de hoy, los trabajo de construcción están detenidos.

A pesar de estos antecedentes y después de una serie de mesas de de interlocución con Servicios de Autopistas, Aeropuertos, Servicios Auxiliares y Conexos del Estado de México SAASCAEM, con la presencia de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH), en mayo de 2017 presentan está propuesta alternativa. “Porque no queremos que nuestro territorio quede confinado, sino que podamos permanecer junto a nuestro bosque y a nuestros lugares sagrados, en la comunidad hemos acordado un proyecto diferente.  Un proyecto alternativo de ingeniería ambiental –probado en otros países- basado en túneles y puentes” dice José Luis Fernández vocero de la comunidad. 

La propuesta sigue el trazo original de la autopista pero constituye el respeto de escurrimientos naturales subterráneos, que alimentan los ríos y fuentes de agua de la comunidad.  “Nuestra propuesta respeta el movimiento humano y de fauna, en lugar de cortar el paso” dice el Consejo Supremo Indígena. 

Foto: Noe Pineda

Si bien están conscientes de las implicaciones de cualquier construcción de autopista, así como del modelo de desarrollo sobre el cual se realiza, dicen aceptar la construcción sólo si se da con las modificaciones técnicas que proponen.  La resistencia de San Francisco Xochicuautla mantiene el no a la autopista depredadora impuesta, pero la resistencia va más allá y se compromete con una propuesta que le permita continuar su relación con el bosque y su cultura. Acción aunada a los procesos jurídicos que impulsa, dado que hasta ahora no hay resultado ni respuesta concreta por parte del gobierno del Estado de México.

Miembros de la comunidad afirman resistir por el patrimonio biocultural de sus descendientes “porque queremos que ellas y ellos puedan seguir caminando en nuestros bosques, estar en contacto con la naturaleza, que puedan seguir viendo volar al águila real, ver correr a los conejos, ver saltar al lince, escuchar aullar al coyote y el canto de los jilgueros”.  La propuesta por lo pronto está en la “mesa” y el tiempo dirá si existe voluntad política y financiera de la empresa y los gobiernos para escuchar la voz de los principales actores interesados, las mujeres y hombres de San Francisco Xochicuautla.