Julio César Mondragón no ha muerto, vive en nuestros corazones

<p>Foto: Stefania Zapatero</p>
"El mejor homenaje para los caídos es recordarlos y seguir luchando"

México, DF, 6 de junio.- En la Casa Museo de la Memoria Indómita Marissa Mendoza, familiares, amigos y miembros de diferentes organizaciones sociales se reunieron para compartir un pastel por el cumpleaños 23 de Julio César Mondragón, asesinado y torturado en Ayotzinapa, Guerrero.
 
Defensores de derechos humanos, familiares, amigos y músicos se dieron cita para recordar a Julio César Mondragón, ya que el 4 de junio cumplía 23 años. Hoy quisieron recordarlo con un pastel, música y consignas; hacer remembranza de lo que fue para muchas personas que lo conocieron e impulsaron a seguir estudiando.
 
Un sábado por la mañana Marissa escuchó el nombre de su esposo y una imagen ya circulaba por las redes, era la imagen de un joven desollado que estudiaba en la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero.
 
"Julio Cesar en donde quiera que estés te queremos, sabemos que nos cuidas, que estás con Melissa tu niña y conmigo; que te quiero mucho, que todo lo vivido fue muy bueno, que estarás siempre en los recuerdos de esta tu familia que te amara toda la vida. Hoy leeré una carta que te escribí, hoy no es un día cualquiera porque hoy puedo ver las maravillas que hay en la eternidad, junto a nuestro señor, nuestro Dios; ahora comienzo a escribir unas cuantas líneas como solía hacerlo en cualquier día, a cualquier hora y cualquier lugar" (fragmento), Marissa Mendoza, esposa de Julio César.
 
Ese joven era Julio César Mondragón de 22 años, con una hija de pocos meses de haber nacido. Cursaba el primer año, tenía muchas ganas de aprender, de estudiar y ser maestro rural. Cambió de diferentes escuelas por la falta de recursos; se enteró que en Iguala, Guerrero, existía una escuela internado en donde no se pagar renta, ni alimentos, sólo gastaría en pasajes y algún material para su formación.

Sus compañeros lo recuerdan como el chilango por ser originario del Distrito Federal.  "Para nosotros su pérdida ha sido muy dolorosa. Me es muy difícil hablar de Julio. Hoy cumpliría 23 años, un año mayor que yo; el 4 lo felicité por su cumpleaños, cada cumpleaños nos felicitábamos, nos regalábamos playeras. Recordé todo eso. Aún tengo la carta del año pasado y este año no lo podré hacer, sólo lo felicite en su muro de Facebook, ya que desde el cielo lo verá. Es muy difícil aceptar la realidad. Nos dejó un gran recuerdo, una hija hermosa. Aunque ya no esté, estamos muy orgullosos de él. Cómo es posible que el gobierno deshaga nuestros sueños con represión, pero seguiremos adelante, lo tenemos que hacer. Julio fue y es un gran guerrero", subrayó Lenin Mondragón, hermano de Julio.
 
Julio César fue torturado y asesinado por participar en una recolección de dinero, "un boteo", para poder obtener recursos y asistir a la marcha del 2 de octubre en la plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco. Se menciona que el día de los hechos, el 26 de septiembre del año pasado, daba su informe la esposa del Presidente Municipal, dicho evento era resguardado por Policías Federales, estatales y municipales. Estas corporaciones policiacas, al ver la llegada de esta caravana de vehículos procedentes de Ayotzinapa, persiguieron los camiones hasta que en una calle lograron cerrar el paso; les dispararón, cayendo algunos normalistas, personas que se cruzaron al paso, deteniendo a 43 estudiantes y entregados por la policía a al grupo delictivo los Guerreros Unidos. A Mondragón lo subieron a un vehículo oficial y horas más tarde su cuerpo fue encontrado sin vida por la policía de Chilpancingo, con muestras de tortura, le habían quitado la piel del rostro. Esta fue la versión oficial.
 
Miembros de diferentes organizaciones sociales están recopilando información para poder hacer una biografía y plasmar su rostro en algunos muros de la cuidad, para que no se olvide lo que sucedió con Julio y sus compañeros asesinados y desaparecidos los días 26 y 27 de septiembre 2014 en Ayotzinapa.
 
En este mismo recinto se leyeron poemas de amigos y conocidos. Sonó música de protesta, se contó con la intervención de Carlos Valenzuela, ex preso político, quien mencionó que los "escuadrones de la muerte ahora se llama con diferente nombre, la Guerra Sucia aún esta vigente y el mejor homenaje para los asesinados es recordarlos y seguir luchando".
 
Iguala es una ciudad clave en el tráfico de drogas, rodeada por nueve montañas en la región norte de Guerrero, entrada a Tierra Caliente, donde los cárteles elaboran drogas sintéticas y cultivan mariguana. Allí operan diversas bandas del crimen organizado, hegemoneizadas por Guerreros Unidos, uno de los subgrupos surgidos a raíz de hundimiento de los Beltrán Leyva. La guerra de cárteles por la plaza han sido guerras interminables. Guerreros Unidos está enfrentado por el control de las rutas de drogas que conectan los estados de México, Guerrero y Morelos, con la Familia y Los Rojos, una célula encabezada por Leonor Nava Romero, El Tigre, hermano de Jesús Nava Romero, El Rojo, lugarteniente de Arturo Beltran Leyva, abatido en 2009 en Cuernavaca.
 
Si quieres mas información de Julio César Mondragón haz clik aquí http://elrostrodejulio.org/